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jueves, 23 de agosto de 2007

Recordatorio

ESCRIBE SCARDANELLI

Prohíbe al llanto diluir la fuerza de los deseos más íntimos.
Trae contigo tijeras para cortar de raíz hasta el otoño si es preciso.
Le he ordenado a mi lengua convertirse en río para que
en sus hondas sumerjas tu cabello. Le he dicho transfórmate en
montaña para subir a ella y en esquila, con el fin de escucharla
antes de los sermones.
Si una serpiente te rodea los tobillos, no imagines el vértigo de
la caída: es mi lengua.
Cuando el banquero Gontard te dé un lienzo que se anude
a tu cuello, no creas en la liberación por asfixia: es mi lengua.
Impide la presencia de la duda. Corta esa prolongación rosada
si te oprime tambien el pensamiento.
Córtala, písala, muérdela. Arrójala sin miedo a la gavilla de
poetas callejeros.
No importa. Porque a mi voz, al no ser músculo de agradable
temperatura, no podrás silenciarla ni en la más jubilosa de
tus ensoñaciones. ¿Por qué habrías de privarme de alabanzas?
Deja a Scardanelli lo único sagrado que los dioses le dieron.
Mi lengua tiene vida propia.
Después de muerto he de seguir cantando.


Francisco Hernández. Moneda de tres caras.