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domingo, 27 de julio de 2008

nota algo vieja (escrita hace un buen rato) sobre un caminar prolongado

una figuración entonces. un andar. reflexiones tropezadas. títulos de libros que se vienen a la mente. legibilidad también se piensa. discernir de las imágenes. y no es que estén cortadas. es la figuración. indagar en el secreto, en el misterio. suponer que escribir es acercarse. no. y entonces descubrir la proyección. ladran los perros. sube el olor de los higos y de las ciruelas que caen al piso. se puede ver a un muro enfrente, pero es vegetal, es una enredadera a la mitad o a la orilla o al final del parque o de la calle. densidad imaginaria. ¿cuántos iban caminando? cinco, ahora sé que son cinco. alguno quizá sea alemán. se me ocurre que puede llamarse fritz. otro japonés. los demás no sé qué sean. a su tiempo se sabrá. pero corren, o caminan rápido. velocidad del mundo que todo quiere devorar. verde incendiario. los personajes usan sacos. grises y negros, uno lleva uno café. sopla el viento, es fuerte y canta. como si tuviera nombre y cuerpo. abrazo primordial vuelto metáfora física.

crece el tumulto. es difícil saber si hay perros o no siguiéndolos. tiempo de seguir a la ciruela que se pierde en su giro sobre la tierra. momentos de imprecisión. ¿quién va al frente? ¿quién va más despacio? ¿quién ya no puede? ¿hay alguien que ya no pueda?

surgen otras voces que al mismo tiempo se formulan sus propias preguntas secretas. cada cual con sus gestos y sus furores. con la sensación de sus horas de volver para guardarse de las tempestades.

figuras del árbol. y no es que lo repitan en una multiplicación al infinito. son momentos específicos que integran un sentido; otro. es la fuerza, el sonido que hace en tierra el golpe de las semillas que caen. casi se les puede ver, aunque es también casi imposible verlo. y no es cosa de poner atención, es un asunto de escalas. así como el pasto crece e impide ver el color de la tierra. es así el furor de una caminata: inconexo, escurridizo, como un asunto de otro tiempo en el tiempo, abierto al tiempo en un devenir natural. eso, claro está, no elimina cierto carácter nostálgico; a veces incluso melancólico. es entonces, el caminar, como estar afuera, en el prado a merced de la luz y del viento.

pero no sólo ahí. o no sólo se está ahí. por eso hablo de las proyecciones. por eso mencionaba arriba que estos hombres caminando son figuraciones de un árbol. por su sentido de proyección y su capacidad para proyectarse. como imaginar a un gran sauce caminando, o a un abedul o algún otro árbol que tenga flores rojas. y poder verlo en un bosque nevado. escucharlo incluso.